Con el nuevo Sistema de Impartición de Justicia de México, intentamos creer que las cosas serian mejores, nada bueno se ha visto.

 

Por ejemplo al termino del sexenio (2011-2016) del otrora gobernador priísta de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, tampoco se pensó que las cosas podrían estar peor de cómo dejaba la procuración jurídica el entonces titular Ismael Quintanilla, sin embargo, la esperanza de los  “vientos de cambio” con la importación de Irving Barrios Mujica, quien llegaría con su séquito de extranjeros, tampoco le dieron un nuevo rostro a la Procuraduría General de Justicia del Estado. 

 

Más allá del cambio de color en las fachadas de las oficinas, nada se ha visto con extraordinarios resultados,  lastimosamente vemos que las cosas poco o nada han cambiado; continua la indiferencia de los mandos en preocuparse por la capacidad de los servidores públicos encargados de la atención directa al público, provocando con ello que tan solo denunciar se vuelva un camino tormentoso para los revictimizados afectados, quienes si logran superar la difícil aduana de ser escuchados y aceptados en una denuncia, tienen que pasar al segundo nivel del calvario esperanzados en que los policías investigadores puedan llevar una investigación que vaya más allá de una llamada telefónica, observar los videos de las cámaras de video vigilancia o mirar al cielo para indagar o ver si las nubes les dan una pista que resuelva el respectivo caso.

 

La tercer etapa del viacrucis jurídico, se padece en el avance de las investigaciones que resulta nulo, y para variar con extensos reportes de expedientes extraviados en el tumulto de documentos hoy llamados, “carpetas”, en las que no obstante en un nuevo sistema de impartición de justicia, aún se escucha el ya tan famoso y longevo “véngase la otra semana para ver si ya salió el acuerdo”.

Todo lo anterior y muchas más tropelías representan el día a día en una institución en la que el significado de la palabra –procurar- según la Real Academia de la Lengua Española, significa: “Proporcionar una cosa necesaria a una persona”, pues esto en la actualidad tamaulipeca resulta ser letra muerta.

 

El procurador o bien ahora, Fiscal Irving Barrios, conocido en el mundo jurista mexicano como el creador del “Michoacanazo”, ha sido una piedra en el zapato del proyecto ambicioso de gobernar por los biennacidos de Tamaulipas en el tiempo de todos que promueve al cansancio 24/7 el mandatario Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el primer jefe del ejecutivo estatal emanado de los colores blanco, azul y naranja en la historia del estado fronterizo tamaulipeco, entidad que no descansa en su lucha contra el narcotráfico y lo actos fuera de la ley.

 

Irving y sus subdelegados tienen cuentas pendientes con la población tamaulipeca y el tiempo como el voto, no perdonan.

 

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