El director general de Calidad del Aire de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), Sergio Zirath Hernández, desmintió que la mezcla de etanol y gasolina genere emisiones más limpias y afirmó que por el contrario puede emitir mayor nivel de contaminantes.

Ni hace más limpia la gasolina, ni genera beneficios ambientales en términos de calidad del aire” como lo revelan algunos empresarios que insisten en introducir la sustancia a las gasolinas con el argumento de reducir los niveles de contaminación y el precio del combustible, afirmó el funcionario en entrevista.

Explicó que el etanol provoca un incremento en la presión de vapor de la combustión, “lo que lleva a que la gasolina contamine más en términos de compuestos orgánicos volátiles y éstos generan ozono y partículas menores a 2.5 que son precisamente los contaminantes con los que la Ciudad de México tiene mayor problema”.

Un estudio del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) comparó el nivel de emisiones entre el uso de MTBE, que actualmente se usa como oxigenante de la gasolina, y el etanol en cantidades de 10 por ciento en combustibles para la Zona Metropolitana del Valle de México y “no encontró resultados de emisiones significativamente diferentes entre ambos”.

En junio de 2017, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) aprobó mejoras a la Norma Oficial Mexicana NOM-016-CRE-2016, especificaciones de calidad de los petrolíferos (NOM-016), para permitir la mezcla de 10 por ciento de etanol en gasolinas, excepto en las Zonas Metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey.

La restricción para las urbes más grandes del país fue establecida por principio precautorio hasta tener evidencias técnicas de que el etanol en esta proporción no ocasiona daños al ambiente en esas regiones.

La CRE y la Secretaría de Energía (SENER) solicitaron entonces al IMP la realización de ese estudio para el cual se implementaron procedimientos estandarizados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) a fin de determinar las emisiones generadas por la evaporación y combustión de la gasolina.

Así, el IMP aplicó dichos procedimientos en una flotilla de 12 vehículos de distintas marcas comerciales y modelos cuyos años oscilan entre 2005 y 2015. Esta muestra fue representativa de los automóviles que circulan en el Valle de México.

El resultado: no hay diferencias estadísticamente significativas entre las emisiones de la gasolina regular con MTBE y la mezclada con 10 por ciento de etanol, mientras conserven la presión de vapor establecida en la NOM-016 que establece una presión de 7.8 libras sobre pulgada cuadrada para la Zona Metropolitana del Valle de México, lo cual impide que se eleven los niveles de emisiones.

Las emisiones se ven fuertemente influenciadas por el año y tipo del vehículo, así como por el sistema de control de emisiones. Esto es, sin importar el tipo de gasolina; entre mayor antigüedad tenga el automóvil, producirá más emisiones.

El funcionario explicó que en las ciudades con problemas de ozono, su gasolina tiene una presión de vapor de 7.8 libras por pulgada cuadrada para evitar que se tenga una alta generación de contaminantes por evaporación de la gasolina.

En la NOM-016 a las gasolinas con etanol se les está permitiendo que se incremente en una libra la presión de vapor y “un incremento de una libra, significa el 19 por ciento más de contaminación al aire.

Entonces, esto que dicen los empresarios es falso”, dijo y señaló que no es verdad que en Estados Unidos opere una norma como la que se pretende operar en México, sino que en ese país la norma es muy restrictiva y se puede usar etanol para dar una gasolina de 7.8 libras de presión de vapor.

En México, hay lugares en donde la norma permitiría, si se usa etanol, llegar hasta 12.5 de presión, “lo cual sería verdaderamente lamentable en términos de contaminación del aire”.

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