Los Cabos, BCS, 20 Ene (Notimex).- Como cada año, el sector turístico, académico y local de Los Cabos, se prepara para la temporada de avistamiento de ballenas jorobadas que, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), inicia el 15 de diciembre y se extiende hasta el 15 de abril.

En entrevista con Notimex, Cristian Sánchez Martínez, coordinadora de Educación Ambiental del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar, refirió que se trata de uno los espectáculos naturales más maravillosos de la zona y eso se refleja en la afluencia y atención que genera al turismo.

Los ejemplares llegan nadando más de 50 mil kilómetros, “huyendo” de las bajas temperaturas del norte del continente, desde Alaska, para aprovechar las cálidas aguas del Pacífico mexicano donde se aparean o tienen sus crías. Posteriormente, en primavera regresan a casa, acción que permite su observación.

Para poder admirar las impresionantes ballenas jorobadas y las ballenas grises, el recorrido inicia en la llamada Marina y se prolongan por lo menos dos horas o lo que acuerden los turistas con los prestadores de servicios, ya que la emoción es intensa desde que la lancha se aleja de la costa.

De acuerdo con el Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (Primma) de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), existe un censo de tres mil 500 ballenas y más de 20 ejemplares con dispositivos de rastreo satelital.

Este trabajo permite contar con información para el diseño del Programa de Acción para la Conservación de Ballena Jorobada de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y una propuesta de santuario ballenero para el corredor Loreto-Los Cabos, promovida por la academia y el gobierno estatal.

Sánchez Martínez recordó que se trata de la migración de mamíferos más conocida del mundo, por lo que atrae a los amantes de la naturaleza, “o los convierte, porque se trata de un espectáculo único”.

Consideró que junto con el tema de la vaquita marina y su rescate, este espectáculo permite sensibilizar un poco a la población de lo que es el mundo marino, aunque reconoció que aún falta mucho por hacer.

En ese sentido, recordó que el Museo de la Ballena es más allá de un espacio físico que lleva operando 23 años, pues cumple varias líneas de acción, entre ellas, la educación ambiental, impulsar la cultura, la investigación y atender varamientos marinos.

Aseveró que en el 2019, el recinto va a tener otra línea de acción muy importante gracias al equipo que donó el programa Vaquita CPR, que son las instalaciones donde se estuvo trabajando o se intentó tener en cautiverio a la vaquita marina, esas instalaciones están ahora en La Paz y tendrán como objetivo atender varamientos marinos.

“Esto significa que cualquier especie marina que llegue ahí y lo podamos trasladar al centro, se va a rehabilitar y después se liberará. Esto es en colaboración con la Universidad Autónoma de Baja California (UABJ)“, puntualizó.