• La debacle inició con Cavazos
  • Lo peor, heredar a un papanatas
  • ¿Y dónde estaba la militancia?
  • Siente Mónica vender a Adriana
  • Nomás les faltó la roqueseñal

Cd. Victoria.- A nivel nacional, el PRI había comenzado su devaluación desde tiempos de JOSÉ LÓPEZ PORTILLO, que optó por mantener la política económica y terminar con la estrategia del péndulo, heredándonos a MIGUEL DE LA MADRID.

En Tamaulipas podría decirse que ese principio del fin tricolor lo comenzó MANUEL CAVAZOS LERMA con su política chicharronera.

Con la aplicación de los códigos civil, penal y fiscal para reprimir a políticos, organizaciones, líderes sindicales o periodistas que no le fueran afines.

Con la aquiescencia de su padrino CARLOS SALINAS DE GORTARI, en Tamaulipas comenzó CAVAZOS LERMA degollando todo liderazgo sindical y cualquier presencia política regional que no simpatizara con sus ideas y programas.

Aunque su peor error habría sido no formar grupos que sustituyeran a los destruidos.

Así, llegó a su mitad de sexenio con una elección local que debió ser su primera lección política, pues su PRI perdió más de una decena de municipios y numerosos distritos electorales hacia el Congreso estatal.

Sin más grupo que los corifeos que todo le festejaban, se dejó seducir por un FRANCISCO ADAME OCHOA que desde la tesorería estatal dispuso el cambio constitucional que derogara el requisito de licenciado en derecho para ocupar la Secretaría General.

Cargo que pretendía ADAME OCHOA, para de allí dar el salto a la candidatura oficialista a la sucesión de CAVAZOS LERMA.

No llegó ADAME OCHOA a ese cargo, pero con sus excesos provocó que la política se saliera del control gubernamental y obligó a CAVAZOS LERMA a dar un manotazo para acabar con el pleito público entre el tesorero ADAME OCHOA y el secretario de Administración FEDERICO RIVERA IZAGUIRRE.

Los dos, a la calle.

Ello abría las puertas a un tenaz, inteligente y osado TOMÁS YARRINGTON que, desde la alcaldía de Matamoros, esperaba agazapado.

Ya antes había liquidado a HOMAR ZAMORANO, haciéndolo perder como candidato del PRI (de CAVAZOS, vale decir) a la alcaldía de Matamoros ante el panista RAMÓN ANTONIO SAMPAYO.

Pese a ello, CAVAZOS LERMA tuvo que tragar sapos, hacer a TOMÁS dirigente estatal del PRI y luego tercer tesorero estatal al irse MIGUEL RUBIANO REYNA de diputado federal.

En aquellos tiempos, ya con ERNESTO ZEDILLO en Los Pinos, los iluminados daban como favorito presidencial para Tamaulipas a DIÓDORO GUERRA, a la sazón director del Politécnico Nacional, y a MARCO ANTONIO BERNAL, a quien otro gallo le habría cantado de no haberse dado aquella tragedia de Lomas Taurinas.

El caso es que CAVAZOS LERMA no tragaba a ninguno de los dos y buscó que la opción fuera el tampiqueño ANTONIO SÁNCHEZ GOCHICOA, quien desde la Oficialía Mayor de la SHCP despreció la invitación a ser tesorero y eventual sucesor en la gubernatura.

Se le hizo chiquito, diría burlón en su momento el gobernador CAVAZOS, cuya estatura era casi la misma que la de aquel funcionario federal.

Las estrellas se alineaban para TOMÁS YARRINGTON que, con todo el apoyo de CAVAZOS LERMA y otros que hoy lo tienen preso en Texas, ganaría la elección interna del PRI a MARCO BERNAL y a ÓSCAR LUEBBERT, quien habría jugado el papel de esquirol.

Previamente, DIÓDORO GUERRA había sacado su veinte, mientras SÁNCHEZ GOCHICOA se dejó involucrar en la papeleta.

La historia es harto conocida: ganó TOMÁS YARRINGTON con la muy oportuna y bastante cara intervención de GUSTAVO CÁRDENAS, haciéndola de esquirol por el PAN, en una primera (de tres) incursión gubernamental.

Garganta profunda cercana al también exalcalde panista de Victoria reveló que le hicieron llegar $70 millones por levantarle la mano triunfalista a TYR. (Historias para otra reseña).

Con YARRINGTON en el control, el PRI vivió sus mejores tiempos: Poder absoluto y harto presupuesto.

Para su sucesión, tempranamente YARRINGTON importó desde el DF a un viejo amigo y paisano, HOMERO DÍAZ RODRÍGUEZ, quien regenteaba una jugosa Notaría en la capital del país.

Lo hizo secretario General de Gobierno sustituto de LAURA ALICIA GARZA GALINDO (que le había botado el cargo a TYR, indignada por las groserías y amarrada para ser senadora) y luego le entregó la dirigencia estatal del PRI.

Estaba más que cantado que era HOMERO el favorito de TYR, pues además le modificó la Constitución local que hasta entonces ordenaba que para ser gobernador de Tamaulipas se tenía que ser nativo del estado y con residencia mínima de cinco años en la entidad.

HOMERO cumplía con la primera, pero no vivía en Tamaulipas desde que salió de Matamoros a estudiar en la Libre de Derecho en el DF.

No batalló TOMÁS JESÚS para que sus lacayos en el Congreso cambiaran esa ‘Y’ por una ‘O’.

Algo pasó en el camino y al final de cuentas no fue HOMERO el candidato del PRI, sino el entonces aún alcalde de Victoria EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES, el ‘Corazón de Tamaulipas’.

Otra vez el PAN se hizo representar por GUSTAVO CÁRDENAS, quien amenazaba con ganar y descubrir la fantasmagórica ‘banda del cemento y el asfalto’.

La campaña de GUSTAVO fue de bajo perfil, nunca repitió esa amenaza y acabó otra vez levantando la mano triunfal a su victimario.

Esta vez, por aceptar que el hoy huésped en Tamatán le ganara el premio al entonces panista, rondó los $100 millones.

Seis años después todo estaba listo para que el PRI tuviera en RODOLFO TORRE CANTÚ un candidato popular y arrollador en las urnas, pero balas asesinas dieron al traste con los planes de EUGENIO HERNÁNDEZ, quien debió echar mano de EGIDIO TORRE como manera de desviar hacia otro lado la atención del asesinato.

Las consecuencias fueron terribles para el PRI.

Y es que su nuevo pastor desde el gobierno estatal era un perfecto desconocido, no tenía idea de lo que el PRI representaba, tampoco identificaba a los grupos regionales y los personajes de la época nada le significaban.

Resultó EGIDIO TORRE un simple y vulgar papanatas.

Pero muy bueno para hincarle el diente y las uñas al presupuesto y a todo lo que oliera a negocios y ganancias a la sombra del Poder.

Lo mejor (¡imagínese!) que hizo EGIDIO por el PRI fue contratar a su propio progenitor, el DR. EGIDIO TORRE LÓPEZ, como su asesor político de cabecera, aunque lo conformaba con dejarlo echarse un taco de ojo con edecanes o periodistas importadas exprofeso).

Llegaría la sucesión estatal de 2016, con un priísta en Los Pinos, como no lo tuvieron ni EUGENIO ni TOMÁS.

Pese a ello, EGIDIO quiso imponer a ALEJANDRO ETIENNE, un papanatas como él que le fue frenado, porque desde el Altiplano imponían a BALTAZAR HINOJOSA, entonces (y todavía, aunque con licencia) diputado federal por tercera vez.

Esa sucesión es historia reciente y medio mundo la conoce.

El PRI perdió la gubernatura, casi todas las alcaldías y la mayoría en el Congreso.

El caso es que, así como los presidentes se dieron gusto devaluando cada vez más al PRI, en Tamaulipas la parafernalia no fue diferente.

Tanto MANUEL CAVAZOS LERMA como TOMÁS YARRINGTON, EUGENIO HERNÁNDEZ y EGIDIO TORRE, desde la gubernatura hicieron lo que quisieron con el PRI.

No solo le impusieron como dirigentes estatales y locales a quienes se les antojó, sino que tampoco le tomaron parecer a la militancia a la hora de designar candidatos a alcaldes y diputados.

Vamos, podría decirse que buena parte de la debacle del PRI en Tamaulipas deviene desde que TOMÁS YARRINGTON eligió a EUGENIO HERNÁNDEZ como su sucesor.

Y es que, con todo y que EUGENIO había sido el de las cooperachas en la campaña de TOMÁS, luego diputado federal y alcalde de Victoria por el PRI, no menos cierto es que todo ello fue fast track, sin olvidar que, más que priísta, al ‘Corazón de Tamaulipas’ se le veía más azul que tricolor.

Y lo demostró en incontables ocasiones.

Ejemplos: ÓSCAR PÉREZ en Tampico, ARTURO DÍEZ en Victoria, ALFONSO SÁNCHEZ en Matamoros, EVERARDO VILLARREAL en Reynosa, RAMÓN GARZA BARRIOS en Nuevo Laredo son apenas unos cuantos.

Es cierto, EUGENIO JAVIER se puso la camiseta tricolor, convirtiendo en cera y pabilo al PAN en la entidad.

Pero acabó entregando el Poder al sepulturero del PRI: EGIDIO TORRE.

Bajo el argumento de que no podía quedar como sospechoso del asesinato de RODOLFO TORRE, optó por hacer candidato sustituto al hermano, que en toda su vida había ni siquiera colaborado en alguna campaña del PRI.

El caso de EGIDIO es análogo al de ERNESTO ZEDILLO: llegó por un asesinato y acabó traicionando al partido que le dio el Poder.

Así, de la misma manera en que TOMÁS se burló de la militancia imponiendo a EUGENIO, éste lo hizo al imponer a EGIDIO, y ‘LA MORSA’ acabó empinando al PRI. De modo que surge la misma pregunta que en los escenarios nacionales:

¿Y dónde estaba la militancia?

Cuando EGIDIO hizo líder (ja) a LUCINO CERVANTES, inventó a RAMIRO RAMOS y recicló al buen RAFAEL GONZÁLEZ BENAVIDES, ¿dónde estaban aquellos líderes y esa militancia que luego se dijeron traicionados?

Otra vez: ¿El huevo o la gallina?

CHISMOGRAFÍA: Definitivamente, doña MÓNICA ROCA soltó la lengua y la premian con su liberación antes de tiempo.

Pero es inexacto que ande por Europa, pues el brazalete la obliga a permanecer en territorio gringo y no acercarse a determinada distancia de la frontera con México.

Está radicando en Corpus Christi, sede de la fiscalía que lleva su caso.

Nuestra garganta profunda la vio y platicó con ella recientemente.

Está preocupada porque “tuve que traicionar a mi comadre (ADRIANA)”.

Por hoy es todo. Mañana será otro día.

P.D.- Viendo las escenas victoriosas en el Congreso de la Unión, ahora sí que solo les faltó la roqueseñal.

Lo bueno es que ‘México cambió’.

Sale… y vale.

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