Desde enero, el Gobierno del presidente Donald Trump ha ordenado a 13,000 migrantes menores de 18 años, incluidos más de 400 bebés, que esperen con sus familias en México las audiencias de los tribunales migratorios de Estados Unidos, de acuerdo a datos oficiales analizados por Reuters.

A lo largo de la frontera entre los países, los bebés y los niños pequeños viven en ciudades con elevadas tasas de crímenes, a menudo en refugios y tiendas de campaña abarrotados o en las calles, durante las semanas o meses que lleva obtener una audiencia de asilo en Estados Unidos.

El riesgo de violencia y enfermedad es alto y es de especial preocupación para las familias con niños pequeños o que sufren condiciones de salud crónicas, según entrevistas con profesionales de la salud, migrantes, defensores de derechos humanos y abogados.

Los niños, cuyos números no han sido reportados previamente, se encuentran entre decenas de miles de migrantes que regresaron a México bajo una política del Gobierno de Trump conocida como los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés). La mayoría son de El Salvador, Guatemala u Honduras.

Los funcionarios de inmigración de Estados Unidos no respondieron las solicitudes de comentarios sobre los hallazgos de Reuters.

Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), las decisiones sobre si una persona es colocada en el MPP son tomadas por agentes fronterizos e incluyen consultas con profesionales médicos. Los menores no acompañados no deben ser enviados de regreso a México, de acuerdo con las pautas del programa, pero los niños pueden ser enviados de regreso con sus padres.

Funcionarios estadounidenses han dicho que están haciendo todo lo posible para disuadir a las familias migrantes de emprender el peligroso viaje a Estados Unidos ya que, aseguran, ponen en riesgo a los niños innecesariamente.

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