Un grupo internacional de paleontólogos protagonizó en Nueva Zelanda uno de los hallazgos más grandes del mundo, los restos de “Hércules”, un extinto loro gigante de aproximadamente un metro de altura, siete kilogramos de peso y que vivió hace 19 millones de años.

Fue llamado ‘Heracles inexpectatus’ para reflejar su tamaño y fuerza hercúlea como el mito, y la naturaleza inesperada de su descubrimiento”, de acuerdo con los especialistas.

Debió ser una de las especies más espectaculares de la historia y el loro más grande que ha existido. Hasta ahora el pájaro más grande conocido era el kakapo, un ave no voladora también autóctona de Nueva Zelanda.

En un artículo publicado en la revista científica Biology Letters, los paleontólogos indicaron que el único vestigio de esta hercúlea especie corresponde a fósiles de hace 19 millones de años encontrados recientemente cerca de Saint Bathans, en la región de Otago, en el sureste de Nueva Zelanda.

Añadieron que la zona donde fueron localizados los huesos del loro, partes de las patas izquierda y derecha, es conocida por alojar fósiles de aves del periodo del Mioceno, en el que algunos animales con plumas convivieron con dinosaurios.

Durante unas dos décadas de excavaciones en el yacimiento de fósiles de Saint Bathans se han encontrado otro tipo de animales y nuevas aves, pero nunca una tan grande, de aproximadamente la mitad de la altura promedio de una persona.

Los expertos desterraron los fósiles del ave en 2008 en la antigua localidad minera de Saint Bathans, ubicada sobre un lago extinto, que conservaba depóstiso de fósiles de principios del Mioceno, entre plantas, cocodrilos, murciélagos y aves.

Dado su tamaño, la fuerza que le supone y su pico, “Hércules” debió alimentarse principalmente de diversos vegetales y frutas, incluso muy probable su dieta incluía otros productos, como otras aves, en un bosque subtropical y con muchas especies de palmeras, de acuerdo con los expertos.

Debido a que el loro no tenía depredadores, es poco probable que fuera agresivo aun con su enorme pico, con el que podría romper lo que quisiera, la mayoría de las fuentes de alimentos.

El equipo de expertos incluye a paleontólogos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en Sindey, la Universidad de Flinders, en Australia, y del Museo neozelandés de Canterbury.

Describieron al loro gigante como “una de las aves más espectaculares” encontradas, y esperan dar con más especies inesperadas en el “tan interesante depósito”.

Nueva Zelanda es conocida por sus aves gigantes, como la moa, los gansos y los aptornis, cuyo hábitat era los bosques.

El lunes pasado, una investigación publicada en la revista Current Biology señaló que se necesitarían unos 50 millones de años para recuperar el número de especies de aves desaparecidas en Nueva Zelanda. Muchas se han extinguido desde que el humano llegó a la isla y en la actualidad otras tantas están bajo amenaza de desaparecer.

 

NTX/DAS/AES/

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