El origen del huitlacoche o el de las luciérnagas, así como el descubrimiento del aguamiel, entre otras creencias de los pueblos otomíes de tres estados del país, se revelan en el libro Cosmovisión Otomí, una forma de mirar, sentir y contar el mundo.

Son 12 relatos en donde los ñähñus de Hidalgo, los ñäthos del Estado de México, y los ñäñhos de Querétaro platican de forma poética los relatos que de generación a generación han transmitido padres a hijos, y que van del origen del hombre hasta las plantas y sus animales más representativos.

Durante la presentación de la publicación en las instalaciones del Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), el artista originario de Amealco, Querétaro, Eduardo Ruíz, encargado de ilustrar estas historias, explicó que el libro surgió como un proyecto coordinado por los investigadores Ewald Hekking y Roberto Aurelio Núñez López, con los que tuvo la oportunidad de colaborar.

El artista plástico y poeta, Jaime Chávez, tras saludar en su lengua natal, indicó que son varios estados de la República mexicana donde se habla la lengua otomí con sus distintas variantes, además de los tres citados también se incluye a Tlaxcala, Puebla y Veracruz.

“La cosmovisión tiene que ver con la parte de filosofía que tenían los pueblos antiguos, recuerdo que mi infancia apenas aprendiendo a caminar consideraba que mi mundo era lo que estaba adentro de lo que circundaban los cerros, con otros pueblos otomíes en el Valle del Mezquital Hidalgo”, contó.

Relató que en esas comunidades es a través de los padres y sus cuentos la forma en cómo se mira el mundo, también por medio de la visión de las madres, portadoras de la tradición oral.

Chávez agregó que en el país existen 68 lenguas reconocidas oficialmente a parte del español, pero son más 300 las que se hablan en el territorio nacional tomando en cuenta las variantes lingüísticas.

Espíritus del monte

La autora de El espíritu del monte y los guardianes de la vida, Margarita León, quien leyó un fragmento, indicó que los coordinadores del libro llevan muchos años trabajando en pro de la cultura otomí en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), con el fortalecimiento y revitalización de la lengua.

Comentó que desde 2010 escribió ese cuento que narra la historia de los guardianes del Monte del Valle del Mezquital. Los guardianes son piedras para que haya equilibrio en la naturaleza; el relato se centra en un espíritu que existió hace mucho tiempo.

Mientras que el músico Fernando Corona dio voz a su obra Lumbre llama a lumbre, en el que relató que cuando relampaguea lo mejor era alejarse del fogón. Con ayuda de compañeros de su comunidad, interpretó algunas piezas ñäñhos y un par de personas con máscaras hechas con tronco de maguey deleitaron a la gente con la danza de los viejos.

La edición del libro fue resultado del programa Rescate y Revitalizaicón de la Lengua Otomí de la UAQ, con apoyo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias.

 

NTX/AFG/MSG

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