Nueve de cada 10 hogares mexicanos desconfía del servicio de agua potable. El 70% considera insalubre consumir agua de la red pública, mientras que el 20% rechaza el olor y color de este líquido.

Así lo reveló la directora del Área de Agua de la Fundación Gonzalo Río Arronte, Laura Martínez Pepin en la primera jornada del foro Agua, Mares y Océanos.

La ponente refirió que en el año 2017, el 98% de los hogares mexicanos compró agua embotellada y en promedio cada uno adquirió 1,385 litros, destinando a ello 224 pesos mensuales, mientras que el gasto en la de red pública fue de 163 pesos.

Martínez Pepin destacó que estos datos son un indicador de la mala percepción que se tiene sobre la calidad del agua de la red pública en el país, debido a la falta de información al respecto.

Indicó que, si bien la Comisión Nacional del Agua (Conagua) monitorea la calidad del líquido en fuentes de abastecimiento (antes de ser potabilizada), un estudio de 2018 en esos sitios reveló que el 99% contenía partículas coliformes fecales, el 21% tenía cloruro y otro 21% arsénico.

Ante tales datos, la Fundación solicitó vía el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) este año información sobre la calidad del agua abastecida a los usuarios de 149 organismos operadores del país.

De las 149 solicitudes, recibió 86 respuestas y de éstas solo 39 contenían la información solicitada. Es decir, sólo una cuarta parte de los organismos operadores de agua limpia y saneamiento proporcionó de manera transparente datos sobre el líquido que abastece a los habitantes de este país.

Por ello, la Fundación no está de acuerdo con el planteamiento de que primero se deba mejorar la infraestructura en el sector, fortalecer las capacidades de personas e instituciones y luego informar a los ciudadanos acerca del servicio que reciben, al cual tienen derecho por ley.

Consideramos que es urgente y primordial generar y difundir esta información al mismo tiempo que se atienden las otras necesidades prioritarias que son la infraestructura y la generación o el fortalecimiento de capacidades”, puntualizó.

Refirió que países como Colombia, Brasil, Portugal y España cuentan con un sistema abierto de información que le permite a autoridades y usuarios contar con datos que sustentan la toma de decisiones en este ámbito.

Entre el 70 y 80% de las plantas tratadoras de agua en México están abandonadas debido a la falta de recursos, un hecho que deriva en contaminación de ríos y cuerpos de agua en el país, según el presidente del Consejo Consultivo del Agua, Víctor Lichtinger Waisman.

Son cárcamos por donde pasa el agua de lluvia o de tratamiento y no están funcionando”, expuso el directivo.

Esas plantas se construyeron con dinero público, pero ahora no funcionan, dijo el especialista al participar en el mismo foro que tiene lugar en el Senado de la República.

Lichtinger Waisman expuso que aunque las plantas fueron edificadas por la Conagua, las tienen que operar y mantener los municipios, pero hoy están en el abandono debido a los elevados costos de operación.

Dijo que el dinero utilizado en la construcción de las plantas tratadoras de agua fue “tirado a la basura”. Además, muchas de esas plantas de tratamiento se construyeron en lugares inadecuados, por donde no pasa el agua y se encuentran desconectadas de la red, “por corrupción”.

Las plantas están ahí como grandes elefantes blancos alrededor de los cuales hay una gran falta de transparencia, apuntó. Así que los cauces de agua se mantienen sucios y la solución desde hace muchos años es entubar los ríos y convertirlos en calles.

El tema merece “una cirugía mayor” de política pública, de cambio de leyes e incluso de modificaciones en la Constitución. “No creo que la mayoría de los municipios esté lista para resolver el problema de los servicios, sobre todo del saneamiento, del agua”, dijo.

A ello se agrega el incumplimiento legal y normas laxas para la industria que contamina grandes cuerpos de agua, a lo que se suma que la Conagua no ha dado la importancia debida al tema “y hay mucha corrupción”, sostuvo.

Reveló que las industrias, cuando llega el inspector, prenden su planta tratadora y cuando se va la vuelven a apagar o bien, lo reciben “con un sobre”.

 

Con información de Infobae.

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